Michela Campagnuolo y Trinidad Blanch de Asamblea de Cooperación Por la Paz en el marco de su campaña CAMINOS DE PAZ: LAS OTRAS VOCES DE ISRAEL presentaron el pasado día 24 de marzo dos conferencias sobre el trabajo de la ONG Israelí Breaking The Silencie en la Universidad de Alicante. BTS está formada por ex soldados judios, que trabaja por la paz entre israelíes y palestinos, entre judíos y musulmanes haciendo públicos los testimonios de los mismos, Noam Chayut, el conferenciante, es uno de ellos.
Cuando comienza la conferencia las diapositivas nos hablan de lo que han vivido, de sus testimonios, y un texto se queda especialmente en mi cabeza hasta,en él un soldado israelí confiesa que :
“Sentí vergüenza el día en que me di cuenta de que simplemente disfruto de la sensación de poder.
No creo en algo así: pienso que esa no es forma de tratar a nadie, especialmente a alguien que no te ha hecho nada, pero no puedes evitar disfrutarlo.
Sabes que es porque llevas un arma. Cuando eres consciente de que si no la tuvieras, y si tus compañeros no estuvieran a tu lado, saltarían sobre ti, te molerían a palos y te matarían a puñaladas, empiezas a disfrutarlo. No tan solo disfrutas, lo necesitas.”
Una colección de fotografías tomadas por los mismos soldados vale como testimonio de su ¿arrepentimiento?, de su cambio interior, que el conferenciante define como “abrir los ojos”. Foto tras foto, esta muestra esto, aquella aquello, y todas instantáneas cotidianas como de turistas o como fotos de familia, recuerdos para después de un viaje. Cuando vuelven a casa los soldados no hablan de su trabajo, no por vergüenza sino por una especie de auto olvido, como si lo ocurrido les hubiese pasado a otros no a ellos, espectadores en la distancia. 8 horas diarias, 160 días seguidos, haciendo lo mismo, viendo lo mismo, y al final todo se vuelve cotidiano.
Noam habla de una forma pausada, con calma, y muy seguro de lo que dice, da la impresión de estar en un estado reflexivo, en paz pero tenso, sereno pero esperando alerta, quería ser soldado y eso deja huella. Habla de lo que ha hecho y de lo que a visto, nos muestra las imágenes que forman el testimonio de la vida doble que han vivido, como héroes y como villanos, como ocupantes y como traidores, quizás por eso lo que se trasluce al hablar y al callar es esa calma tensa.
Al final una pregunta del público se convierte en una discusión algo tensa, ¿la pregunta?, lo de siempre, cada uno tiene su solución, pero distinta, claro. El ataja la discusión, da una cifra de muertos de uno de los bandos para borrar la falacia simplista de que solo hay buenos y malos y dice que si se piensa que con la desaparición total de una de las partes del conflicto el problema está solucionado que se equivoca, y que ademas con esas premisas él no está dispuesto a discutir y fin, una respuesta castrense.
Fotografías realizadas por Juan Dorado Tomás, Pablo Guillen y Carlos Pérez-Adsuar. Todos los derechos reservados.